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miércoles, 20 de mayo de 2015

CALERA CALIENTE

La Calera, municipio ubicado en el Departamento de Cundinamarca, preferido por los habitantes de Bogotá para sus paseos de fines de semana, vive un duro momento por la absurda construcción de una estación de gasolina en el lugar equivocado (al mejor estilo bancario), debido a la indiferencia de las autoridades ambientales locales, como al poder de los dueños de dicho establecimiento; para reflexionar, la salud y sostenibilidad de diez millones de personas (cuyo líquido vital es surtido por el Embalse San Rafael, ubicado en la cabecera rural del municipio en mención) está en peligro por una arrogancia y prepotencia, dignas del uribismo (basta recordar que Cundinamarca le dio muchos votos al Centro Democrático, o recordar, durante el último paro agrario, unos campesinos de la región custodiaban celosamente una valla publicitaria del entonces candidato Oscar Iván Zuluaga; eso si, el santismo no se ha deslindado del antiguo patrón en esta materia, y por ende, las reservas forestales en dicha zona se han reducido para favorecer unas cuantas manos negras latentes.

En la columna Gasolinera vs San Rafael (26/02/14), ya se empezaba a tratar sobre el desagradable tema: ¿Qué ha pasado? El extraño caso del Polémico Permiso a la Estación de Gasolina, donde se rumora que hay manos poderosas. Ambiente Bogotá (página web) trajo en días pasados unos informes sobre la manera como la Secretaría de Planeación de La Calera, junto con el silencio de la Alcaldía, emitió el permiso de la estación, en una zona que aparte de su cercanía al embalse, se encuentra enclavada en una Reserva Forestal (agravando la situación). La voz de alerta fue levantada por la Veeduría Ambiental del municipio, a través de Luisa Camacho con las siguientes palabras: los vertimientos y el manejo de los hidrocarburos”. Así mismo, Jorge Guevara, miembro de dicha entidad: “la acumulación de gases y residuos tóxicos irán a parar al río Teusacá, que es el afluente del embalse”. ¿Quiénes son los dueños del predio donde se pretende construir este potencial peligro para el Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible? María Luisa Rodriguez, propietaria del predio y del inmueble existente; ¿Quién es el representante del proyecto ya que firmó la solicitud del permiso? Jorge Gustavo Espíndola García. Una pregunta para estas dos últimas personas: ¿Cuál poderosa palanca tendrán? Porque la obra sigue su curso sin tener en cuenta a nadie”. Han pasado 6 meses, sin que se hayan producido mayores cambios positivos.

“La construcción de una estación de gasolina en la vía que de Bogotá conduce hacia La Calera, justo al frente del embalse de San Rafael, amenazaría seriamente una zona de reserva forestal y al propio embalse”. Palabras de Fernando Martinez, Gerente del Sistema Maestro del Acueducto de Bogotá, insistiendo en los daños ambientales de gran magnitud que se vienen con la construcción (que sigue aún a pesar de las voces de protesta), y sumando la reducción de áreas forestales cercanas; como quien dice, la mortandad de flora y fauna que se vendría es imperdonable, además de que también se podrían perder vidas humanas; para la muestra, la estación se ubica en una curva peligrosa, donde cualquier vehículo fuera de control iría a parar al negocio, y si se suma que estuviese lleno de combustible, vendría una catástrofe y el aislamiento del nor-oriente del departamento y el distrito capital. Pero esto no le debe interesar a Doña María Luisa Rodriguez y al Doctor Jorge Gustavo Espíndola García, con tal de tener llenos sus bolsillos, quedarán contentos, no tienen conciencia ambiental.

Según Juán Manuel Pinzón, exfuncionario del Distrito, el papeleo es legal y por ende, se les debería permitir el trabajo. ¿Cuál es la empresa que está detrás de la teoría, el papeleo y la práctica? La empresa que tendría la posesión de dicha estación  se llama Gulf Oil Company, que ha tenido posicionamiento internacional. En su página web muestra con orgullo y en un párrafo accesible su historial: “Por más de cien años Gulf Oil ha dado satisfacción a las demandas del medio e Industria a nivel mundial, siendo el primero en sobrepasar la producción de crudo en un millón de litros anuales, abriendo centros de investigación en todo el mundo (U.S.A, India, etc.) y ofreciendo sobresalientes resultados de confiabilidad bajo las más rigurosas condiciones de trabajo”. Valdría la pena hacer la siguiente pregunta: ¿los directivos de la multinacional estadounidense saben realmente donde quedaría su estación de gasolina? Porque si hay algo alrededor de la materia es que no se están cumpliendo con sus estándares de calidad, ni se escuchan a los posibles usuarios. ¿Quiénes son los representantes de la multinacional en la estación de gasolina? Tal como se puede leer en un informe de la Unidad Investigativa de El Tiempo: “La demanda está en contra de María Lilia Pérez, una finquera de Villavicencio, y Prolub S.A., licenciataria de la multinacional Gulf Oil International, que le compró el lote, en abril de 2013, por 1.200 millones de pesos. La empresa, –en cuya junta está Julio César Vera, exdirector de hidrocarburos del Ministerio de Minas– ya contrató abogado”.

La demanda fue interpuesta por la Administración Municipal encabezada por el Alcalde, Alvaro Venegas, quien se ha visto involucrado en polémicas ambientales como ésta y las famosas construcciones de los Hermanos Córtazar con daños ambientales irreparables. Es más, en una maniobra politiquero, ha surgido una pelea interna entre el burgomaestre y su Secretario de Planeación, William Jimenez (incluso, Venegas entabló contra el último una demanda penal en el Juzgado Quinto Administrativo del Circuito de Bogotá). La reflexión sobre esto es; mientras la administración caleruña se enreda en conflictos internos, ¿Quién se preocupa por las Reservas Forestales en Peligro? Al respecto, estas palabras pueden aportar un aliciente:  “Esta es una zona de muchos nacederos de agua, estamos a menos de 200 metro en línea recta del embalse San Rafael, una de las fuentes principales que lleva el agua a Bogotá, cómo quieren que aceptemos esto, una sola fisura o falla en la construcción de esa estación y todos tendremos que tomar agua contaminada, esto no puede ser así…” Palabras expresadas a RCN Radio por Herminia Cristancho, habitante de la zona. Simplemente, tiene toda la razón.

PD1: ¿En que irá el absurdo Cristo de ochenta metros que se construye en el Departamento del Huila?


PD2: Tan bueno que es tener alejado al vecindario. Eso sí, recordar que un Elefante se metió a Unasur, y va traer sus problemitas.

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